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Cinco partes de la celebración del domingo - Parte II (vídeo)

Fecha de publicación:   2017-05-01
Autor:   ВВП

 

Cinco partes de la celebración del domingo - Parte II

 

SEGUNDA HORA

Versión revisada: Algunas canciones en el folleto no corresponden a las canciones en el vídeo.

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La aparición de los ángeles

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

En el domingo, muy temprano por la mañana, cuando todavía estaba oscuro, llegó María Magdalena y la otra María al jardín donde Jesús fue sepultado. Cerca de la tumba de repente fueron asustados por un gran terremoto. He aquí un ángel del Señor se les apareció. Lo ven, como desciende del cielo, remueve la piedra de la entrada de la tumba y se sienta sobre ella. Las mujeres perplejas miran el rostro del ángel. Su rostro era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve que brilla al sol. Incluso los soldados que custodiaban la tumba de Jesús son testigos de esta aparición deslumbrante. Pero ahora yacen por la tierra como muertos, temblando por miedo de la apariencia del ángel. De igual modo las mujeres son espantadas, pero miran la aparición celestial con la esperanza.

Ahora el ángel les anuncia: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. (Mt 28:5-7)

Después llegaron otras mujeres al sepulcro, trayendo las especias y aceites fragantes. Entraron en el sepulcro y no hallaron al cuerpo del Señor Jesús. Vieron dos hombres en las vestiduras blancas resplandecientes. Ellos les dijeron: “¿Por qué buscáis al vivo entre los muertos? No está aquí, sino que ha resucitado ...” (Lc 24:5-6)

Yo, también, a menudo busco al vivo entre los muertos, cuando me quedo en el espíritu de la incredulidad, la autocompasión o de otro engaño. Jesús no hay aquí, en ese espíritu. Por medio del arrepentimiento tengo que salir de este espíritu para encontrarme con el Jesús vivo.

 

2. Un versículo de la Palabra de Dios (5 minutos)

Todos repetímos: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado ...” (Lc 24:5-6)

3. La oración con la Palabra de Dios (5 minutos)

Todos decimos junto: “Jesús”, y uno añade: “¡Tú resucitaste! ¡Tú eres Dios!

4. La oración del corazón (5 minutos)

Yo personalmente vivo la buena nueva del ángel: “¡Jesús ha resucitado!” Canción: [:Sanctus, Sanctus, Sanctus:] [:Hosanna, hosanna:] Hosanna, Hosanna

 

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Jesús se aparece a María Magdalena

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

La Sagrada Escritura dice, que el domingo por la mañana Cristo se apareció primeramente a María Magdalena. Ella fue testigo de este momento cuando temprano por la mañana el ángel removió la piedra y anunció que Jesús no hubo en la tumba, porque había resucitado. Ella anunció esta noticia a los discípulos, pero después regresó a la tumba, donde se encontró de nuevo con la aparición del ángel. El ángel le dijo: “¿Por qué lloras?” Ella contestó: “Porque se han llevado a mi Señor, y yo no sé dónde le han puesto”. Cuando hubo dicho esto, se volvió y vio  Jesús allí, y no lo sabía que era Jesús. Jesús le dijo: “¿Por qué lloras? ¿A quién buscas?” Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: “Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto.”

Ella no había reconocido a Jesús hasta que le abrió los ojos y la llamó por su nombre. Sólo entonces ella gritó: “¡Rabboni!”, que significa: “¡Maestro!”

Jesús había liberado a María Magdalena de los demonios y le perdonó todos sus pecados.

Jesús te pregunta también a ti: “¿A quién buscas? ¿Tus placeres, el pecado?” No encontrarás la felicidad en ellos. ¿Estás buscando a Jesús? ¿Estás buscando su rostro en la oración? ¿Dónde está Jesús? Él responde: “Yo estoy con tigo todos los días de tu vida.” (cf. Mt 28:20).

 

2. Un versículo de la Palabra de Dios (5 minutos)

Todos repetímos: “Jesús dijo: ¿Por qué lloras? ¿A quién buscas? (Jn 20,15).

3. La oración con la Palabra de Dios (5 minutos)

Todos decimos junto: “Rabboni”, y uno añade: “¡Te estoy buscando! ¡Tú me has liberado de la dependencia del pecado!” Date cuenta de que dependencia específica Jesús te ha liberado: de la dependencia del alcohol, de las personas, cosas, dinero, impureza, miedo, ira, comida...

4. La oración del corazón (5 minutos)

Yo personalmente vivo de que Jesús está aquí y que Él me está llamando por el nombre. Canto la canción: “Jesús, nombre dulce..., y hago reverencia hacia la tierra. Agradezco a Jesús por haberme liberado de mi dependencia.

(Hago una reverencia)

 

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Jesús resucitado aparece a las mujeres

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

Las mujeres que trajeron los aceites fragantes fueron testigos de una tumba vacía y vieron los ángeles. Los ángeles les dijeron que Jesús había resucitado y que lo anunciaran a los discípulos.

Sin embargo, sus palabras parecían locura a los apóstoles (cf. Lc 24:9-12). Las mujeres de nuevo volvieron a la tumba abierta y cuando se iban desde allí, mismo Jesús les salió al encuentro, diciendo: “¡Salve!” Las mujeres se pusieron de rodillas ante Él, abrazaron sus pies y Le adoraron. Jesús les dijo: “¡No tengáis miedo!” (Mt 28:9-10)

El diablo y su gente usa una serie de métodos psicológicos para intimidar aquellos que quieren seguir a Jesús y testificar de Él.

Jesús es el verdadero Dios. Él venció al pecado y a la muerte. Las mujeres Le adoran – el único y verdadero Dios. Jesús les anima: “¡No tengáis miedo!”

¿A quién o a qué adoro yo? ¿Al dinero? ¿A las cosas materiales? ¿A la carrera? ¿A las filosofías falsas? ¿A las psicologías modernas? ¿A la opinión pública? ¿Al espíritu inmundo? ¿Al pecado o prácticas paganas? ¿De quién o de qué tengo miedo? ¿De estar satirizado? ¿De las presiones psicológicas? ¿De la gente? Jesús ahora dice también a ti: “¡No tengas miedo!”


2. Un versículo de la Palabra de Dios (5 minutos)

Todos repetímos: “Jesús se apareció a las mujeres y les dijo: ¡No tengáis miedo!” Vivo encuentro de las mujeres con Jesús, y ahora mi encuentro con Él.

3. La oración con la Palabra de Dios (5 minutos)

Todos decimos junto: “Jesús”, y uno añade: “No tengo miedo, confío en Ti.” Me doy cuenta de cambio del pensamiento: De quién o a qué tenía miedo y en qué concretamente ahora confío en Jesús.

4. La oración del corazón (5 minutos)

Yo personalmente vivo que Jesús resucitado está ahora aquí. Durante la canción “Adoramus Te Domine” hago la reverencia ante Él. Agradezco a Jesús por ayudarme en cualquier momento en el pasado.

(Hago una reverencia)


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